Servaf y la pelea por el negocio del agua en Florencia

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Por: Alejandro Montana

Luego del jolgorio de diciembre, la capital de Caquetá vuelve a los temas que en el año anterior prometían ser álgidos en este 2018. El de la empresa de servicios de Florencia, Servaf, estalló antes de lo esperado. Ante la inminente terminación del contrato con la empresa, encargada de operar todo el proceso del acueducto en Florencia, el alcalde Andrés Mauricio Perdomo, declaró: “El próximo 18 de enero se acaba el contrato con SERVAF y no lo vamos a renovar. Si los privados creen que no aceptando la prórroga de 3 meses que le pedimos y despidiendo al Gerente – por ser amigo nuestro – nos van a presionar, se han equivocado, a mí me eligieron los florencianos fue para velar por los intereses generales y así lo seguiremos haciendo, aunque a algunos no les guste. Los florencianos pueden estar seguros y tranquilos que el servicio de acueducto y alcantarillado se continuará prestando y no habrá traumatismos. En los próximos días tendremos los resultados del estudio que contratamos para escoger el mejor camino de lo que será la nueva Administración del agua potable y saneamiento básico en Florencia”.

Comunicado del alcalde de Florencia, Andrés Mauricio Perdomo Lara, sobre la terminación del contrato con la empresa privada Servaf,

La empresa de servicios de Florencia, Servaf, tal vez el negocio más rentable y barato que exista en el Caquetá, es un Frankestein producto de años en el poder de representantes de familias que hoy son dueñas de por lo menos el 51 por ciento de las acciones de la empresa. Lo que en un comienzo fue una empresa pública, con la complicidad de los florencianos que votaron en las urnas por los privatizadores, se convirtió en una empresa privada en la que el municipio de Florencia es uno más de tantos propietarios.

Lo anterior inauguró una disputa pública con los accionistas privados de Servaf, que son mayoría, quienes con una carta leguleya, firmada por el hermano del ex Representante a la Cámara Luis Antonio Serrano Morales, hacen relucir el carácter privado de la empresa, lo que sin dudas la pone bajo la égida de una normatividad que protege la visión empresarial, el libre mercado, la libre competencia y otros tantos postulados que demarcan la prestación de un servicio vital a la lógica del comercio. Conminan prácticamente al alcalde, que es el representante de todos los florencianos en la empresa, a que llegue a “un buen Acuerdo para el municipio y para Servaf, de la que le recordamos el municipio es propietario del 48.87 por ciento de sus acciones” (Ver galería).

Esta situación ha generado todo tipo de reacciones entre los florencianos, a quienes se les ha engañado con el tema, al punto de tener que soportar una mala prestación del servicio de acueducto a pesar de estar rodeados de las mejores aguas del piedemonte amazónico.

Lo primero que es necesario precisar es que efectivamente, Servaf es una empresa privada. Las distintas administraciones que han pasado por Florencia permitieron que el servicio del acueducto en la ciudad fuera privatizado. No es un desatino decir que las alcaldesas y los alcaldes que han pasado, han defendido el interés privado por encima del general, en Servaf.

Hasta la expedición de la Ley 142 de 1994, la entidad fue una empresa de economía mixta, con todas las consecuencias legales de ese régimen jurídico. Esta ley facilitó a nivel nacional un cambio en el proceso de prestación de servicios públicos domiciliarios, por ejemplo, en la definición sobre quiénes pueden prestar este servicio bajo figuras como empresas públicas, mixtas o privadas. Servaf, en esta lógica, es llanamente una empresa privada, a pesar de que el municipio de Florencia es el propietario de toda la infraestructura necesaria para ofrecer el servicio. Bueno, y el municipio es propietario simbólicamente, nada más y nada menos que del agua, la cual brota a borbotones de las montañas.

De esta manera, la empresa privada SERVAF S.A. E.S.P., se rige por la Ley 142 de 1994 y por el Código de Comercio. Esto, como se planteaba unas líneas arriba, pone a la empresa bajo los preceptos de la libre competencia, defendida por la ley colombiana.

En este marco, y esto es duro decirlo, el alcalde puede decir cualquier cosa pero no pasará nada. La disputa que inauguró de manera pública lo que sugiere es una falta de maniobra para jugárselas en medio de un panorama que sin ningun tipo de verguenza los anteriores alcaldes construyeron a favor de los privados. El inicio de la recuperación de la empresa Servaf para los florencianos no pasa por declaraciones en las que el alcalde está mostrando una total improvisación para ponerles freno a los privados, quienes de manera descarada y con la billetera de la empresa han salido a victimizarse ante los florencianos.

Alonso Orozco, Qepd, insistía ante los florencianos que el servicio del agua, por su importancia vital, no puede seguir siendo considerado como un negocio y menos si este negocio no reporta utilidades para el municipio, como parece ser el caso de Servaf. Parece que lo que está en juego para los privados y para el alcalde (irónicamente con el 48.87 por ciento de las acciones de la empresa), en estos momentos en que ha estallado una disputa pública, sin precedentes, es el negocio. De lo público, nada.

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