Ni Ministerios, ni Embajadas. Somos la oposición

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Panorámica de Rivera, Huila.

Somos la oposición porque no coincidimos con su programa de gobierno, somos la oposición porque no podemos converger con la coalición anacrónica que representa.

Sin embargo, Gustavo Petro le dijo a Iván Duque, que aceptaba su victoria y le transmitía el pliego de peticiones que tenían los más de 8 millones de ciudadanos que creyeron en la Colombia Humana.

Entre las peticiones se tiene la implementación de los acuerdos de paz entre el gobierno y FARC, la defensa de los ecosistemas estratégicos y la implementación de estrategias para la mitigación del cambio climático, la reforma urgente de la matriz energética y la lucha real contra la corrupción. Para eso, le pidió que se separará del ex mandatario Álvaro Uribe Vélez y del ex procurador Alejandro Ordoñez.

Más allá del resultado de la segunda vuelta de la elección presidencial, debemos celebrar  la reforma a la dinámica política nacional, pues ya no son los liberales la oposición a los conservadores y viceversa, sino que es la clase política tradicional en el gobierno (conservadores, liberales, santistas y uribistas) y los movimientos de izquierda, alternativos y populares en la oposición, tal cual, como se dio en Bolivia, Uruguay y Ecuador, justo antes de que estos sectores lograran la victoria y la llegada de los procesos Alternativos latinoamericanos al poder.

¿Y en Rivera, qué?

Luego del agitado proceso electoral, ya empiezan a sonar los nombres de aquellos que quieren posicionar sus candidaturas a las elecciones locales, y por tanto deseo mencionar ciertas particularidades del proceso desarrolladas en el municipio de Rivera – Huila.

Este municipio, cuyo nombre es en honor a José Eustasio Rivera, quien escribiera la maravillosa obra literaria La Vorágine, en donde narra las atrocidades humanas que se vivían en las caucherias de principios del siglo XX, en la actualidad cuenta con varios líderes regionales y gamonales políticos tradicionales, tal cual, como sucede en todo el país, gamonales políticos que tienen sus afiles alineados para tomarse los poderes locales, como clientelas y división de feudos electorales como lo describiera Fals Borda, y  por tanto terminaron apoyando la candidatura más opcionada para ganar, la del uribismo, sin tener en cuenta que es una postura contradictoria con respecto a los planteamientos de aquel hombre por el cual se le dio la denominación a nuestro municipio.

Ante eso me surge la duda de ¿quién se queda con el aval del centro democrático? Y hago la pregunta porque es que toda la politiquería terminó metida allí, desde la gente de Villalba, representados en su excandidata a la alcaldía, hasta a algunos concejales y demás “líderes sociales” oportunistas que han hecho parte de varios gobiernos municipales o aquellos sujetos cercanos a las arcas de los Andrade, que se inmiscuyen en las movilizaciones sociales para capitalizar intereses políticos personales.

Entre los personajes más destacados que se sumaron a la candidatura que se alzó con la victoria, tenemos a Lina Rincón quien solo aparece para procesos electorales y que espera superar los aproximados 300 votos que tuvo en su aspiración anterior; tenemos también al señor Ramiro Díaz quien dice representar lógicas de ética y pulcritud, quien aún con eso ha hecho parte de varios gobiernos municipales y parece ser que se convirtió en  su modus operandi, al poner su nombre a rodar para luego endosar su votos al candidato más fuerte. Un tercer nombre, el cual me deja perplejo, es el de Milena Oliveros Crespo, pues a pesar de sus tres derrotas, es quien tiene más posibilidades de llegar a la alcaldía de Rivera, pero meses antes era opositora acérrima del uribismo y el día anterior a las elecciones presidenciales estuvo rondando por la sede del entonces candidato presidencial del centro democrático hoy presidente electo. Por último, el señor Orlando Rodríguez, quien cometió el error de lanzar su candidatura justo cuando era quien conformaba la dirigencia de la veeduría ciudadana que se oponía al avalúo catastral del municipio. ¿Oportunismo?

Más allá del resultado de la segunda vuelta de la elección presidencial, debemos celebrar  la reforma a la dinámica política nacional, pues ya no son los liberales la oposición a los conservadores y viceversa

Del otro lado, es decir, del lado de la Colombia Humana están los nombres de Faiber Ortiz, quien ha servido como concejal opositor al gobierno municipal actual y para este proceso eleccionario se distanció de su jefe político, Rodrigo Villalba. Un segundo nombre, es el de Reynel Gutiérrez, ex alcalde municipal de parte del movimiento cívico y quien parece estar aún vigente en la opinión pública del municipio. Por último, está el señor Andrés Calderón, economista y líder social, que goza de reconocimiento en el municipio de Rivera, por sus posturas críticas con respecto al gobierno municipal actual y su firme convicción en la búsqueda por el cambio.

Ante ese complejo panorama, en donde se enfrentarían la clase política tradicional y la ciudadanía, me resta solamente sumarme a la postura de Antanas Mockus, quien cierra la jornada electoral con su particular forma de opinar: “¿Y ahora qué? Ahora todo”. Sí, es que ahora todo, porque es un imperativo reorganizar los procesos campesinos, indígenas, juveniles y estudiantiles, en la búsqueda de una nación incluyente y participativa, que permita vincular a los sectores que históricamente han estado detrás del muro de los círculos económicos, detrás del muro de las comodidades y el confort, es un imperativo reorganizar los movimientos sociales, que nos permitan hacerle frente al uribismo, pero no solo a esa corriente política nacional, sino hacerle frente a todas las prácticas políticas corruptas y marrulleras que por muy poco aún dominan el escenarios político nacional.

Lester Fabián Garrido

Politólogo – Universidad Surcolombiana

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