Iván Duque: el gaitanista anticomunista

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(…) Allí eres dios sin luz ni primavera. Allí eres capitán de gusanera, y en la terrible noche del arcano

el cetro de violencia que te espera caerá podrido como polvo y cera bajo la jerarquía del gusano.

En la soberbia, la espina: Tres sonetos punitivos para Laureano Gómez,

Pablo Neruda.

Por: Diego Mauricio Barrera Quiroga*

Hace unos meses, el hoy senador y candidato presidencial por el Centro Democrático, Iván Duque recibía una distinción: “Orden al mérito”, entregada por la Universidad Sergio Arboleda, de donde es egresado como abogado, universidad que por lo demás tiene como fundador a Álvaro Gómez Hurtado, hijo del ex presidente Laureano Gómez, quien gobernó el país entre 1950 y 1953, mejor conocido como el “monstruo”, El gran Burundún Burundá, expresaría Jorge Zalamea, como denuncia política frente al régimen. Con voz de barítono expresaba orgullo por la formación recibida en ese centro académico. Recordando su estancia de estudiante nombraba uno a uno las personas que, desde su visión, aportaron en su vida profesional, como si se tratara de una lista de mercado, un chequeo de posibles votantes. De lado a lado movía su cuerpo y cabeza en el atrio ubicado para su distinción; mientras leía el discurso, alardeaba de los principios humanistas que la Facultad inculcó en él. Una medalla adornaba su cuello que entre el color del traje y la corbata desentonaba completamente. Entre sus ditirambos no faltó el recuerdo de Álvaro Gómez Hurtado, cuando este ejercía como docente de Duque, evocándolo como “el forjador de la historia”, como si la historia la hicieran los sujetos entre mangas y oficinas, y no fuera producto del esfuerzo y sacrificio del pueblo.

Iván Duque saltó de los salones de clases al gran lobby político, así como cuando un mago saca su conejo del sombrero, mágicamente: Ministerio de Hacienda, Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Naciones Unidad y como asistente profesoral de Álvaro Uribe Vélez, el mismo que lo ponía a escoger, previo a la clase, los “pasos didáctico”, o sea sus crocs. Sustituto de la cátedra de Álvaro Gómez: “cultura colombiana”, Duque, se jacta de reconocer que la universidad le enseñó a rechazar el dogmatismo, el sectarismo político, y los sentimientos fanáticos como si hiciera su militancia en algún partido humanista y probo. Rescata el disenso, lanzando expresiones de la necesaria participación colectiva a pesar que al interior de su partido la consigna sea: “por el que diga Uribe”. Su retórica no vacila en autoproclamarse humanista y “disidentes”, fiel a sus creencias rememora el legado familiar, aquel que le recordaría: “el desprecio por el poder terrenal y la ostentación del mismo”(1) , lejano a la realidad que hoy lo rodea.

Debe ignorar Iván Duque, a pesar de sus estudios en las mejores universidades del mundo: así lo presume, que identificarse con Álvaro Gómez Hurtado, es sinónimo de oscuridad y tristeza para nuestro país. Descendiente del linaje más recalcitrante del conservatismo y cercano al falangismo español, por su padre Laureano; Gómez Hurtado fue el azuzador de la intervención brutal en las mal llamadas: “Repúblicas independientes”, fiel al corte anticomunista promulgado por su copartidario Mariano Ospina (Presidente entre 1946 a 1950) y el ministro Lucio Pabón Núñez, en concomitancia con la ley de The subversive activities control act of 1950, impulsada por el senador Joseph McCarthy, herramienta violenta de persecución contra la izquierda norteamericana y que se extendió a toda Latinoamérica como el fantasma que aún recorre la cabeza de los promulgados “salvadores de la patria”.

El proceso de “rehabilitación” del gobierno de Alberto Lleras, llevó a que muchos combatientes y familiares se instauraran en Marquetalia y Riochiquito, a donde llegaban huyendo de la muerte y la persecución partidista. Estos lugares serían calificados por

Álvaro Gómez Hurtado, como: “Repúblicas independientes”, desatando una estrategia militar de intervención bélica y de escasez alimentaria: “El 18 de mayo a las 9 de la mañana Caracol informó que la Operación Soberanía contra la república independiente de Marquetalia había comenzado” (Molano, 2016, p. 50). Los combates iniciaban en este territorio mientras las familias que habitaban la región días antes habían decidido huir, selva adentro, para salvarse del fuego cruzado debido al asalto militar. El 22 de junio el ejército ocupaba la región completamente: “libre de bandoleros” en voz de altos mandos castrenses, citaría Jacobo Arenas. La guerra pasaba de la resistencia civil y organizada en determinados territorios a la guerra de guerrillas móviles con radio de operación nacional.

Mientras trataba de comprender las palabras en el discurso de Iván Duque, otra noticia inundaba las redes, esta vez el encabezado periodístico titulaba: “Crecí oyendo los discursos de Gaitán”: el otro lado de Iván Duque (2), no pude dejar de recordar unas páginas escritas por Arturo Alape en su famoso libro El Bogotazo. Memorias del olvido (2016). De sus tantos relatos recogidos se encuentra una descripción fría del líder liberal muerto el 9 de abril de 1948 en una operación que denominan: “Operación pantomima”, en donde el Presidente Marino Ospina Pérez, tuvo incidencia, al nombra canciller a Laureano Gómez para que presidiera la IX Conferencia Panamericana, hecho que significó el veto a Gaitán del evento que comenzó el 30 de marzo.

Gaitán venía en un ascenso rápido, su fuerza discursiva conectaba a liberales y conservadores, sumando seguidores para la aspiración presidencial, aunque el partido se encontrara dividido al interior entre Gabriel Turbay (candidato oficialista) y Jorge Eliécer Gaitán (candidato de la “muchedumbre”). Las intervenciones de Gaitán se hacían, principalmente, para dirigentes barriales, populares; según Manuel Salazar, citado por Alape en su libro, Gaitán manifestaba constantemente la prevención anticomunista: “Gaitán era anticomunista” (2016, p. 53); de ser cierto lo recogido por Alape en lo cercano que estaría Iván Duque sería en el anticomunismo profeso de su partido y que le endilgan a Gaitán, y en el contrario deseo de su madre al militar en un partido adicto al poder, sectario, fanático y dogmático.

Nota 1: Jorge Eliécer Gaitán (2017) al referirse a la cultura precisó su significado diciendo: “Entendemos por cultura, no la adquisición de conocimientos decorativos y vagamente educativos, sino un régimen de convicciones que rigen realmente la existencia de un pueblo. Éste, con sus condiciones peculiares es el supuesto humano sin el cual no es posible la cultura, porque perder de vista la vida afectiva del hombre y sus ineludibles urgencias es, precisamente, la negación de la cultura. Cultura no es lujo, es pura y esencialmente una necesidad vital, es menester imprescindible de la vida humana, es adquirir conciencia de sus convicciones y del medio histórico en que se actúa, es elevar su nivel de vida de acuerdo con su tiempo” (págs. 6-7). Interesante su estudio y aplicación para las cátedras de cultura colombina de Iván Duque en la universidad.

Domingo, 10 de diciembre de 2017

*Licenciado en Humanidades y Lengua Castellana, abogado y docente de la Universidad de la Amazonia, candidato a Magister en Educación área de profundización: docencia e investigación universitaria. Correo: barreradiego1990@gmail.com

1 Para ver el discurso sigue este link: https://www.youtube.com/watch?v=2ol5XfHJ_cQ

2 Para ver la noticia sigue este link: https://www.bluradio.com/politica/creci-oyendo-los-discursos-de- gaitan-el-otro-lado-de-ivan-duque-162580

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